El Corredor del Laberinto, de James Dashner

El Corredor del Laberinto, de James Dashner

Pues he hecho una reseña de El Corredor del Laberinto porque va de una pandilla de adolescentes que tienen que ir corriendo por un laberinto lleno de monstruos en un mundo distópico o no sé qué, así que seguro que es buena literatura. También han hecho una peli, o dos, qué sé yo.


Thomas y los swaggers del claro

El libro este comienza con un chaval en un ascensor, y se ve que el pavo ha perdido la memoria y solo se acuerda de su nombre; se llama Thomas, pero nosotros vamos a llamarle Gary Stu por su profundidad como personaje. Gary Stu está aterrorizado con razón, porque lleva como media hora subiendo a no se sabe dónde y el tío ya empieza a tener ganas de mear.

Al final llega el ascensor arriba del todo, y se encuentra con que le reciben un montón de efebos adolescentes que hablan en swagger-nadsat y viven en un idílico y arcádico paraje, con su bosquecito, su granja, su hacienda y tal, como en Bonanza.

Gary Stu tiene muchas preguntas y muchos pensamientos que el autor entrecomilla para que sepamos en todo momento lo que está pensando, nos lo da mascadito todo porque cree que somos unos verduchos gilipullos.

El jefe de la tribu se lo endilga a Chuck, que es el niño gordo rarito que no puede faltar nunca en cualquier grupo de adolescentes. Chuck/Piggy es un plasta de cuidado y todo el mundo se mete con él porque es un lorzas; el autor intenta desesperadamente que despierte simpatía en el lector, por lo que sabes desde el primer momento que va a morir.

Gary Stu tiene una actitud un poco bipolar hacia él, porque le da pena que todo el mundo le trate como a una mierda, pero no se corta un pelo a la hora de usarlo para sus propios fines. Que si Piggy tráeme un sándwich y cállate la boca, que si Piggy la vida es maravillosa contigo, que si enséñame no sé qué mierda, que si somos amigos, que si ahora ya no, y así.


Quiero ser El Corredor del Laberinto porque el libro se llama así y soy el prota

Las laberínticas cuevas de Pokémon en El Corredor del Laberinto
Si no has estado en este laberinto, no sabes lo que es sufrir de verdad como un cabrón.

Pues el plasta gordo va enseñándole el tinglao, las vaquitas que tienen y un chucho que hay por ahí, que a saber qué pinta, y le cuenta que todos han perdido la memoria y que cada mes llega un chico en el ascensor y que cada semana llega papel encerado para envolver los bocatas, que llevan así dos años y que están rodeados por un laberinto poblado por unos bichos asesinos llamados laceradores, que son una mezcla entre una babosa y una navaja suiza, y que los corredores se dedican a correr por el laberinto para encontrar la salida y mantener bajo el colesterol, porque ahí solo se alimentan de pan Bimbo y tranchetes.

Entonces Thomas se cabrea con él porque no hay quién lo aguante, y se va a la casita del claro porque quiere saber quién coño está chillando dentro, que le tiene los nervios fritos. Allí se encuentra a Gally barrándole el paso, que como es el antagonista se le ha caracterizado sin dientes y con cara de escroto. El caraculo le dice que no puede subir al piso de arriba por sus cojones. Entonces se miden los penes, y como Thomas Gary Stu lo tiene más largo, acaba subiendo.

En el piso de arriba se encuentra tendido en una cama a un tipo que está medio cadáver, con las venas verdes y la piel amarilla y los ojos inyectados en sangre, farfullando obscenidades y ritos satánicos. Thomas se larga porque le entra la risa floja al verle y no es apropiado porque se supone que es un momento de tensión dramática. Al parecer, cuando te pica un lacerador te vuelves medio zombie y pasas por una cosa llamada El Cambio, que se ve que es de doloroso como romperse una uña, y luego te vuelves un gilipollas porque recuerdas cosas de tu vida anterior, como en una viaje de ayahuasca, y el cara escroto es imbécil por eso.

Thomas ya está hasta las narices de tanta gilipollada, y decide que quiere hacerse corredor, porque estar fuera en el laberinto luchando contra laceradores y morir es mejor que estar dentro conviviendo con tanto chiflado.


La pedorra que le da igual a todo el mundo

Alicia en el País de las Maravillas y su Laberinto en Disneyland
El laberinto de Alicia, donde tienes que correr si no quieres que te corten la cabeza.

Al día siguiente, se lo llevan a hacer una visita guiada por las instalaciones y el autor te insiste en que a Gary todo esto le suena y que tiene la sensación de haber estado allí antes, para que pienses “Ah, hostia, ha estado antes, qué interesante, qué intriga!” De repente suena una bocina que quiere decir que envían a alguien en el ascensor, y esto perturba mucho a todo el mundo porque nunca habían subido a dos personas en dos días consecutivos.

Bueno, pues resulta que les han enviado a una chica inconsciente con un papel que dice que todo va a cambiar, que ya está bien, que menos deshojar margaritas y más Battle Royal. Los adolescentes calentorros hacen algún chiste en plan “melafo”, y Thomas no se acerca porque va de sobrao, pero solo con verla un segundo ya puede decir lo que mide exactamente (168cm), que es delgada pero no pequeña, que es una pálida de pelo “negro como la brea” y cómo no, una belleza despampanante.

Envían a la chica a la enfermería y el autor la declara comatosa para dejar, convenientemente, su trama en punto muerto hasta más adelante.


Me hago el héroe porque soy el prota y no puedo morir

Templo del Agua del Zelda Ocarina of Time
Tu peor pesadilla.

Los chavales comienzan a desconfiar de Thomas, porque les da rabia que sea un chico especial. El pavo se enfurruña y se va a dar una vuelta al cementerio y comienza a ver bichos mecánicos con la palabra CRUEL en su caparazón, muy emo todo. Pues está allí pensando en sus cosas cuando de repente se le aparece el chico zombie que vio en la casita el día anterior, y se ve que el pavo no está bien porque tiene cara de hiena estreñida y tira perdigones cuando habla.

Le dice a Thomas que es malo y que el poder de Cristo le obliga y no sé qué, y entonces le ataca. Pero el Alfa Alby, el jefe de la tribu, estaba por ahí espiando y salva a Thomas disparando una flecha al enajenado y aquí no ha pasado nada. Pero el zombie no muere, así que lo condenan al destierro, lo atan del cuello a una pértiga y lo empujan al laberinto justo cuando se cierran los muros para que se lo coman los laceradores, y el pavo llora y grita pero allí todo el mundo está pensando en la hora de cenar. A Thomas le sabe fatal porque es el prota y no le parece ético lo que le hacen, pero quiere que acaben pronto porque tanto grito le molesta, y porque quiere seguir soñando despierto con ser corredor.

Pues resulta que el día anterior llegó del laberinto un chino corredor e informó al Alfa Alby de que había encontrado un lacerador muerto, y que cómo mola y que ven a verlo, pavo, que nos hacemos unos selfies con el bicho de fondo y un snapchat, y entonces se fueron ahí hu, hu, hu. Pero pasa el día y no llegan, y el Beta Newt está que se sube por las paredes porque mantiene una relación secreta con el Alfa Alby y tiene miedo de que le ponga los cuernos con el chino runner.

Pues están ahí mohínos delante de la entrada, esperándoles, cuando se comienza a cerrar el muro. Thomas se mantiene firme porque es muy amigo de sus amigos aunque todo el mundo le caiga como el culo, y quiere esperar porque quiere ver la selfie con el bicho. En el último minuto aparecen al fondo los dos swaggers medio muertos tropezando y jadeando para llegar a tiempo, pero ya se ve que no van a llegar, y entonces Thomas, como es medio retrasado mental, sale corriendo hacia ellos gritando YOLO y los muros se cierran tras él, dejándolos a los tres fuera del laberinto en plena noche.


¿No querías ser corredor del laberinto? Pues corre, mierdaseca, corre

El hipnótico laberinto de Windows, para El Corredor del Laberinto
Si te acuerdas de esta mierda laberinto, es que ya tienes una edad.

Pues están los tres pedorros atrapados en la entrada del laberinto: al chino corredor le entra el pánico y comienza a chillar y correr en círculos como un poseso alrededor de Thomas, que está indignado porque no le han agradecido que esté allí con ellos a punto de morir. Mientras tanto, Alby está por ahí inconsciente, cada uno a su rollo.

Pues entonces se escuchan los ruidos de los laceradores que se acercan y el chino se larga cagando leches porque dice que tiene que ir a comprar carbón vegetal para su barbacoa y que le cierran la tienda, y se queda Thomas con el marrón de cargar con el moribundo, porque es el prota y lleva el peso del mundo sobre sus espaldas. Pues el pavo descubre que hay unas enredaderas en la pared y no sé cómo se lo monta, pero consigue subir por las lianas como cuatro metros de muro con Alby a cuestas, y claro, entonces te preguntas si no podrían haber hecho eso dos años antes y recorrer el laberinto desde arriba, que es donde se ve bien. Pues parece que no.

En fin, que los bichos llegan y Thomas se larga corriendo porque tienen brazos mecánicos con muchas funciones y lo mismo te escalan una pared que te montan un merengue. Se empiezan a perseguir que parece eso una partida del Pac-Man y es gracioso porque te los imaginas con la música de Benny Hill de fondo, que es la que me pongo yo para escribir estas reseñas. Thomas se flipa mucho y empieza a correr por las paredes en plan Resident Evil y consigue dar esquinazo a un bicho, le sale la mar de natural porque es prácticamente perfecto en todo. Entonces se encuentra con el chino, que se llama Minho, por cierto, aunque da igual porque todos los chinos siempre se llaman “el chino”.

Le dice que se le acaba de ocurrir una idea brillante, que se venga que van a tirar a los bichos por un precipicio que hay ahí a la vuelta de la esquina. Se esperan en el bordillo y se apartan para que los mostros caigan por inercia, que debe ser la manera más ridícula de matar a un enemigo, que ya se les podía haber ocurrido antes.

El autor hace hincapié en que hay algo muy inquietante en el precipicio, por lo que ya sabes que es por ahí por donde han de salir.

Y bueno, entonces usan Cuerda Huída y vuelven al claro.


Tengo poderes y una novia jamona porque soy un self-insert del autor

Pack-Man y sus pantallas laberínticas para El Corredor del Laberinto
El videojuego de El Corredor del Laberinto.

Vítores y elogios, sois unos héroes, falsa modestia, blablablá. Al día siguiente se reúnen todos los jefes para juzgar a Thomas por haber gritado YOLO, hombre un poquito de parfavar, y hay un montón de cháchara y paja aburrida sobre si Thomas es un héroe o un impostor. En fin, que se decide que pasará un día en la cárcel como castigo y luego le harán corredor porque es tan repelente que se lo quieren quitar de encima cuanto antes. El cara de escroto Gally, que no está de acuerdo, monta un pollo, amenaza de muerte a Thomas y se va trotando como una locaza hacia el laberinto, pero es tan feo que nadie va tras él a detenerlo.

Después, Thomas se da un garbeo por el ala hospitalaria de la choza. El inconsciente Alby, que estaba pasando por el rollo ese de El Cambio, se despierta y le dice a Thomas que es un mierdas, que el mundo de fuera es una mierda, que todo es una mierda, y entonces su mano cobra vida propia y se asfixia a sí mismo, pero que no es él, que “es como si algo le controlara”, los puntos clave en este libro están escritos con tanta sutileza que todo te pilla por sorpresa.

Thomas ya se ha acostumbrado a las majaderías de esta gente, así que no se inmuta, sale de ahí disimuladamente mientras el otro se asesina a sí mismo y va a la habitación de la jamona comatosa para regalarse los ojos. Entonces descubre que esta le puede hablar telepáticamente ahahaha, y le confiesa que ellos dos son los que han provocado toda esta movida del laberinto y comienza a cantarle la canción del Mercadona en bucle, porque tener un superpoder y usarlo para hacer el gilipollas es muy gracioso.

Thomas se horroriza y sale escopeteado hacia el laberinto para intentar acallar la voz de su cabeza, y bueno, al parecer se pasa una hora corriendo todo desquiciado con el mercadona mercadona hasta que le entra gusa y ya pues decide irse pa casa, que descubre que no se pierde, que sabe volver solo y que puede aguantar corriendo diez horas, y esto es un guiño del autor para darnos a entender que es que esto ya lo había hecho antes.

Pues cuando llega lo meten en la cárcel, y en un momento de ridiculez fraternal, Thomas tiene una conversación profunda con el niño fondón. Thomas le pone caras de asco y le hace la burla en la oscuridad mientras el nene se sincera, y le promete que lo llevará a casa para que cuando Chuck muera nos dé mucha pena.


No sé lo que está pasando

David Bowie bailando en Dentro del Laberinto
David Bowie se lo pasa bomba dentro del laberinto.

La mañana siguiente, Thomas y El Chino se calzan unas bambas fosforitas en la habitación imposible, que mide tres metros cuadrados pero hay varias estanterías y mesas dentro, y salen a garbearse por el laberinto para que el verducho aprenda el oficio de corredor, que consiste en correr aleatoriamente y luego dibujar la forma que les ha salido en un papel. Llevan acumulando los papeles de dos años, porque en algo hay que ocupar el tiempo, y la mayoría de runners no se acuerdan del recorrido porque están pensando en las lavadoras que tienen que poner, así que acaban dibujando pollas por si cuela. Y no pasa nada más durante ese día, así que vamos a pasar al siguiente.

Pues resulta que Thomas se despierta con el mercadona mercadona, que es el tono que usa la tipa comatosa (que se llama Teresa, aunque a nadie le importa), para llamarlo telepáticamente, y le dice que ha provocado el Final, con mayúsculas, que quiere decir que dejan de llegar provisiones, que el sol desaparece y ahora hay un techo sobre sus cabezas, como cuando te subes en la atracción de Piratas del Caribe en Disneyland y la ambientación es genial y parece que estés ahí en un abordaje pero alzas la vista y se ve el puto techo gris y triste y recuerdas que todo es mentira y te corta el rollo así que intentas dejar de mirar pero lo ves de reojo y entonces no puedes dejar de pensar en él.

El chino y Thomas deciden que lo mejor en esta situación es irse al laberinto y ponerse a tirar piedras por el precipicio para ver si desaparecen, porque se ve que hay una zona que te lleva a otra dimensión o no sé qué, y es por ahí por donde entran los laceradores, así que deciden que tienen que ir allí, justo donde se concentran todos, porque ya les está dando mucho palo todo y cometiendo un suicidio colectivo se acaban sus problemas.

Mientras tanto, Teresa ha despertado y está soltando chorradas apocalípticas de que el laberinto es un código y CRUEL es buena, que no sabe ni ella lo que quiere decir con eso. Tiene una única función en todo el libro, muy conveniente, que es dar pistas. Bueno, y mantener una relación extraña de atracción sexual con Thomas que es muy graciosa porque consiste en Thomas repitiendo una y otra vez lo preciosa que es y no dando crédito a tanta belleza. Ay, parfavar.

Y bueno, se pasan un rato escondidos en el cementerio intercambiando cromos y hablando de lo especiales que son, hasta que llega el Alby cabreado y les dice que las puertas de laberinto no se han cerrado esta noche y que vaya marrón que se les ha escapado el chucho.


Estamos jodidos pa la mierda

Por la reacción de la gente, no debe ser muy bueno que no se cierren los muros por la noche. Teresa propone que lo que podrían hacer es una muralla juntando todas las manos, y que vaya desde la playa hasta el monte y desde el monte hasta la playa, allá sobre el horizonte. No les acaba de convencer la idea, así que la meten en la cárcel.

Entonces se van todos a echar una brisca a la casita mientras esperan a que los laceradores vengan a asesinarles, pero en su lugar aparece Gally el Cara Escroto en plan SWAT, rompiéndolo y babeándolo todo (sí), y les chilla que cada noche se llevarán a uno de ellos y que van a morir todos. Y entonces pasa una cosa muy absurda, que es que llega un lacerador y Gally se lanza ahí a lo loco sobre su cuerpo de babosa, que le succiona como un flan de gelatina y se van los dos haciendo la croqueta. Los chavales se quedan muy pillados con esta escena.

A continuación, se van a la sala de mapas porque se han quedado sin papel de váter y con algo han de limpiarse el ojaio, y descubren que si miras los mapas poniendo los ojos bizcos, aparece el código del laberinto, que es una lista de la compra en mayúsculas: PATATAS, CEBOLLAS, MDMA, POPPER, CREMA DEPILATORIA PAL POTORRI. Thomas llega a la conclusión de que los que les metieron en el laberinto no están bien de la chota, y esa noche decide dejarse picar por un lacerador para poder recordar cosas y salir del laberinto, aunque ya hace 900 páginas que sabes que la puta salida está en el precipicio.

Cuando Thomas despierta del coma después de que le piquen, es muy gracioso porque te mete un rollazo infumable sobre todo lo que recuerda, es muy eficaz lo de que recuerdes cosas cuando te pican, te soluciona la novela. Le pones un “creo que” o un “no me acuerdo muy bien” para disimular y fiesta.

Pues parece que Thomas y Teresa son los diseñadores del laberinto, y los clarianos son niños súper inteligentes aahahaha que una organización satánica llamada CRUEL (muy sutil) ha metido ahí porque en el mundo real ha habido un cataclismo y claro, meter un montón de adolescentes en un laberinto con bestias asesinas es la solución más lógica al problema. El autor te justifica la novela diciendo que les hacen putadas a los niños para cribar “a los que se rinden y pierden la esperanza”, y se queda tan ancho.


El Final al Fin

Laberinto del Rollercoaster Tycoon en El Corredor del Laberinto
El código secreto del laberinto.

Pues la mitad de swaggers decide ir al precipicio a ver qué pasa, y la otra mitad les dice que mierda pa ellos. Al llegar al precipicio hay una batalla contra los laceradores, y mueren como 2/3 de chavales de manera gratuita, pero Chuck aún no, se lo reservan para el final. El resto se tira por el precipicio y entra en otra dimensión, en la dimensión del aburrimiento. Hay ahí un ordenador con el MS-DOS y el Bing instalado, que es donde tienen que poner las palabras del código para que se abra una puta puerta que lleva a un tobogán acuático que tiene grasa de motor en lugar de agua. Se tiran como media hora bajando por el tobogán, y da tantas vueltas que acaban como en la escena del parque de atracciones de Este Chico es un Demonio 2.

Llegan a un hangar o no sé qué lleno de funcionarios que les miran y escriben notas sobre ellos, y es todo muy irritante porque quieres que acabe ya la puta novela, que hay que ponerse a lavar las cortinas del comedor. Pero esperad, que aquí viene lo mejor: una señora que tiene un pepino amargo metido en el orto llega acompañada de Gally, el cara de escroto, y les dice que todo ha ido según el plan y que ya agradecerán lo que les han hecho, aunque ella sabe que no saben de qué les está hablando, pero sigue con su hermetismo para hacerse la interesante.

Y entonces Gally les advierte que no puede controlar sus movimientos y le tira un cuchillo a Thomas, pero no le da PORQUE CHUCK SE PONE DELANTE Y LO SALVA. Thomas monta un numerito poniéndose a llorar y siendo muy melodramático, pero al resto de gente le da igual y se ponen a admirar la decoración del lugar y a hacer burillas con los mocos. A partir de aquí es muy gracioso, porque el autor fuerza cada dos por tres un recuerdo por la memoria de Chuck, que no le importa a nadie, ajajahahahaj. Es una afectación tan falsa que no puedes parar de partirte el ojete cada vez que Thomas piensa en él (no os perdáis las perlas, más abajo).

Y nada, entonces irrumpen en el sitio una pandilla de terroristas, se cargan a la tipa y a todo el mundo, roban a los niños, revientan el lugar, y se los llevan en autocar a Torreciudad o algún sitio parecido. Al final quedan muchas incógnitas, la más importante es qué cojones pasa con el perro y las vaquitas del claro, pero la verdad es que me la pela. Fin.

 

Mi firma


Parfavar Perlas

Las mejores perlas de El Corredor del Laberinto, descontextualizadas para vuestro deleite

Entonces puso una cara más seria e inclinó las cejas hacia dentro.

Pero la verdad es que necesitaba un amigo y Chuck le venía bien.

Le gustaba Chuck, pero intentar mantener una conversación inteligente con él era imposible. Por no mencionar lo frustrante y molesto que resultaba.

“A lo mejor este sitio no es tan malo, después de todo —pensó Thomas—. Puede que no todos los que viven aquí sean estúpidos.

Thomas pensó que la personalidad de Chuck había pasado de ligeramente irritante a insufrible.

“Por favor, vete para el otro lado”, suplicó Thomas en silencio.
“Date la vuelta”. “Vete”.
“Por ese lado”.
“¡Por favor!”
Los pinchos del lacerador salieron y su cuerpo rodó hacia Thomas y Alby.
Zzzzzzzzzummm.
Clic-clic-clic…

—Tranqui —le dijo Thomas a Chuck mientras Newt subía las escaleras—, me acaban de elegir corredor, así que, colega, ahora estás con un semental.

Entonces se le ocurrió que tal vez estaba chalado.

Se merecía volver a casa por la noche, con una familia que le quisiera, que se preocupara por él. Una madre que le hiciera ducharse todos los días y un padre que le ayudara a hacer los deberes.

La habitación era más grande de lo que Thomas esperaba; al menos medía tres metros cuadrados. Unas estanterías cubrían las paredes y había varias mesas de madera en forma de bloque.

Todas las piedras caían. Una línea hacia fuera, otra línea hacia dentro. Todas las piedras caían.

El pasillo no terminaba en otra pared de piedra. Acababa en negrura.

La criatura desapareció de la vista. Las sombras se habían tragado una sombra.

—No hay ninguna salida. Es más de lo mismo. Una pared es una pared. Es sólida.

Aunque pareciera imposible, era incluso más atractiva que cuando la había visto en coma.

Se dio cuenta de que estaba preocupado por la chica, preocupado por su bienestar. Como si la conociera.

Thomas se aferró a las dos barras que había junto a las que ella sujetaba y se acercó lo bastante como para olerla; un aroma sorprendentemente agradable a sudor y a flores.

El miedo parecía flotar en el aire como una tormenta de nieve negra.

Todo estaba a oscuras y olía como a sistemas electrónicos.

“No —pensó—. Chuck, no. Cualquiera, menos Chuck”.

No le importaba, no sentía ningún alivio por haber escapado del Laberinto. “Chuck…”.

A Thomas le costaba estar contento, como si estuviera traicionando a Chuck al hacerlo.

Aunque un abismo enorme se ocultaba en medio, una oscura depresión que no podía abandonarle: el recuerdo de Chuck y su brutal asesinato. Su sacrificio.

Thomas no se lo había planteado. Había tenido la mente ocupada con Chuck y, ahora, con Teresa.

Lo siento mucho por Chuck —dijo al final la joven. Thomas sintió una fuerte punzada y cerró los ojos mientras se hundía en el sufrimiento de la noche.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

trece − uno =